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miércoles, 11 de febrero de 2015

Energía Solar de Baja Temperatura

Ahora con el invierno los gastos de calefacción y agua caliente se notan en la factura. Sin embargo existe una manera de reducirlos, promoviendo además el uso de energías alternativas que nos alejen del actual modelo de combustibles fósiles, finitos y contaminantes.

Instalando colectores solares, que son dispositivos que convierten la energía radiante en calor de baja temperatura (por debajo de los 100ºC) el suministro de calefacción y agua caliente en una vivienda puede cubrirse, sino totalmente, al menos parcialmente.

Afortunadamente, en España, contamos con un elevado número de horas de sol, siendo uno de los países con mayor radiación solar en comparación con Europa. Además, en el caso de días nublados los colectores solares no son inútiles ya que son capaces de captar tanto radiación directa como difusa. Pero, ¿cómo funcionan?

Un colector solar consiste en una placa donde se colocan una serie de tubos sobre una ‘superficie selectiva’ (parte negra). La placa está cubierta de vidrio. El uso del vidrio garantiza la total transparencia a la radiación incidente, sin dejar escapar la radiación infrarroja lejana que se perdería por el colector. La superficie selectiva es un material capaz de absorber la radiación solar y caracterizada por una gran transmisión de calor a los tubos por los que circula el fluido. Los materiales que se usan en esta superficie selectiva son semiconductores como el óxido de cobre. Las pérdidas de la placa a través del vidrio pueden minimizarse añadiendo una doble capa de vidrio o sustituyendo los tubos normales por ‘tubos evacuados’, en los que se coloca un tubo dentro de otro y entre ellos se hace el vacío. En resumen: la superficie selectiva absorbe la radiación que pasa a través del vidrio y la transmite a los tubos que calientan el fluido, éste se lleva a un depósito que almacena el agua caliente para la noche. El fluido es normalmente agua con  algún tipo de anticongelante.

En estas imágenes podemos ver  colectores solares planos convencionales y un colector solar de tubos evacuados : 




Ilustración 1 Colectores solares. 



La tecnología de los captadores solares es ya madura, desde el desarrollo del primero en 1909, la evolución del mercado solar térmico se ha visto favorecida en España debido al enorme potencial disponible, la experiencia de fabricadores y la madurez tecnológica. La normativa también impulsa al sector: desde Junio de 2013, a raíz de una directiva europea, cada edificio en venta o alquiler debe incluir una etiqueta energética que garantice los niveles de energía consumida y combustible. La mayoría de viviendas actuales no cuentan con aislamiento o calderas eficientes lo que implica importantes costes tanto económicos como ambientales.

Las nuevas normas de construcción de vivienda de obra nueva en España obliga a instalar calentadores solares en todas las viviendas privadas nuevas o reformadas. Esta obligación, desde 2007, no afectó a proyectos ya aprobados con lo que aún quedan algunos años para poderse verificar.

En cuanto a desafíos que los colectores solares generan cabe destacar la aparición de Legionela (Legionella), al igual que en todas las instalaciones con agua estas bacterias viven en aguas estancadas por encima de los 35ºC. Si las instalaciones no cuentan con un tratamiento antilegionela, el agua acumulada a alta temperatura (por ejemplo si los habitantes del edificio se marchan y el agua no se recircula) hace que prolifere esta bacteria cuya infección en los humanos puede ser de carácter severo provocando una neumonía atípica. Sin embargo, la forma más sencilla de evitarla es garantizar temperaturas de 70ºC en las que la bacteria no es capaz de vivir.


Si queréis saber más sobre este tipo de energía solar podéis consultar el manual del IDAE: http://dl.idae.es/Publicaciones/10374_Energia_solar_termica_A2006.pdf


Los colectores solares cubriendo tejados de edificios ha dejado de ser algo del futuro sino una tecnología del presente y que seguirá creciendo y expandiéndose.



Lola Asenjo


miércoles, 7 de enero de 2015

Microalgas capaces de consumir tanto dióxido de carbono como 25.000 árboles.

Como ya dijimos en las jornadas de la naturaleza al hablar de Cambio climático, Los actuales niveles de emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera son insostenibles y han de ser limitadas inmediatamente.

Según el IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático):‘la mayor parte del aumento observado del promedio mundial de la temperatura desde mediados del siglo XX se debe al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero antropogénicas

El actual ritmo de consumo y crecimiento implica una demanda de electricidad que ha de ser cubierta. Las centrales eléctricas han de seguir funcionando, y consecuentemente, emitiendo dióxido de carbono. Sin embargo, ¿por qué no utilizar las microalgas, consumidoras de dióxido de carbono, para evitar su emisión a la atmósfera?

Esto es a lo que se dedica la empresa española AlgaEnergy. Las microalgas proliferan en los aliviaderos de una central eléctrica usando el dióxido de carbono y dando lugar a biomasa vegetal con diversos usos como la acuicultura, cosméticos, energía o alimentación humana.

¿Cómo funciona la captura de dióxido de carbono?
Las microalgas son organismos que necesitan el dióxido de carbono para vivir, pues se tratan de organismos fotosintéticos que emplean este gas de efecto invernadero como fuente de carbono. El dióxido de carbono que normalmente es emitido a la atmósfera, es inyectado a los cultivos de microalgas favoreciendo su crecimiento. De esta manera, este gas de efecto invernadero causante del calentamiento global es transformado en biomasa vegetal de interés comercial.

Algunas de las especies empleadas son:

Chlorella  

Spirulina

En Arcos de la Frontera (Cádiz) se encuentra la planta de cultivo de microalgas que actualmente produce unas 40 toneladas de biomasa anuales, aunque su objetivo es llegar a las 100 toneladas en este año. Ahora mismo, esta planta es capaz de capturar unas 200 toneladas anuales de dióxido de carbono, la cantidad equivalente que fijarían 25.000 árboles.

Sin duda las microalgas son el sistema natural de captura de fijación de dióxido de carbono más eficiente del planeta. Grandes cantidades de emisiones de este gas de efecto invernadero son fijadas en poco espacio y de forma rentable. ‘Por cada dos kilogramos de dióxido de carbono que toman las microalgas, se produce uno de biomasa’.


Lola Asenjo Melero